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Qué es la dislexia

La Dislexia, o dificultad para leer y escribir, es una perturbación que afecta a un número considerable de los niños en edad escolar, en todos los paises occidentales.

Las estadísticas variables según los países, atestiguan que de un 10 a un 15% por 100 de la población escolar padece trastornos en la lectura, lo que representa una media de 3 a 4 niños por clase.

La dislexia no es una pérdida de función sino una anomalía de estructura y maduración.

SÍNTOMAS

  • Dificultad para el aprendizaje de la lectura y escritura.
  • Divergencia entre los resultados escolares en la lectura y ortografia, así como en otras disciplinas (cálculo especialmente).
  • Divergencia entre el nivel de lectura y ortografia y el nivel mental del alumno.
  • Un nivel de lectura y ortografia inferior a la media de su clase.

MANIFESTACIONES

Un niño puede ser disléxico antes de ingresar en la escuela.

El aprendizaje de la lectura, primero de los mecanismos fundamentales de la enseñanza, constituirá en cierto modo la prueba reveladora. En el momento en que ha de adquirir el conjunto de ciertos mecanismos, el disléxico, hasta entonces virtual, se demuestra "impotente" , "incapaz" e inepto: tales son al menos los calificativos que emplean con él los encargados de enseñarle esos mecanismos en cuestion .

Las raíces de los que será luego dislexia existen antes de la prueba escolar, pero no son advertidos. Entre los 18 meses de edad y los 3 años sus efectos son ya perceptibles: retraso del lenguaje, desordenes en el comportamiento, inestabilidad, torpeza ....

Desde que llega a la escuela primaria, el niño entra en un medio de relación nuevo y muy diferente al maternal. Tropieza con unas reglas de conducta impersonales, ya se trate de disciplina o de materia de estudio y con un grupo de niños iguales ante una valoración cifrada frente a un maestro que ostenta el poder y el saber.

El niño llega a la escuela para aprender. Su actitud es generalmente abierta, de buena voluntad. Comienza para él una aventura nueva y si bien es cierto que esto le produce la natural inquietud, también siente la llamada de la novedad excitando su curiosidad es en este contexto donde van a tomar cuerpo los primeros éxitos o los primeros fracasos.

Hay que distinguir dos clases de disléxicos:

  • El falso: La dislexia falsa es la consecuencia de un aprendizaje irracional de la lectura; por ejemplo, por un método global practicado a la ligera, sin soporte analítico; por cambios de método durante el aprendizaje por una práctica insuficiente por falta de motivación ....
    Todo esto puede ser superado con una enseñanza adecuada en un ambiente pedagógico sano y activo.
  • El verdadero: Aquí hay una anomalía en la organización dinámica de los circuitos responsbles de lo coordinación audio-visual-verbal que aseguran el acto complejo de la percepción y de la inteligencia en el lenguaje.

Dicho en términos más claros , ¿cómo aparece un disléxico ?

  • El dato más caracteristico es la inversión de letras El niño escribirá por ejemplo LI por IL , NI por IN etc. Hay cientos de inversiones posibles.
  • Inversión en las sílabas PRA por PAR, BRA por BAR etc...
  • El disléxico confunde ciertas letras homófonas para él en la lectura: D y T, R y G, B y P etc...
  • También recurre a reemplazar palabras Cuando lee su vista tropieza con una palabra complicada, comprende vagamente su significado y la sustituye por otra que, a su juicio, es de sentido análogo. Por ejemplo, en el texto aparece TIGRE , asociando la idea de fiera el niño emplea LEON y salva la dificultad de la pérdida o traspasa de letras (TRIGE o TIGUE).
  • La pérdida de letras en las sílabas con tres resulta frecuente : COMPAR por COMPRAR, SABE por SABLE.
  • Corta las palabras por cualquier sitio o las agrupa mal. Es fácil ver que en el dictado el niño escribió UNEN SA YO por UN ENSAYO No advierte el sentido de la palabra o palabras, ni tampoco respeta su ortografia.
  • Comprende mal o no comprende en absoluto lo que lee.

CAUSAS

En ningún caso pueden imputarse a bajo nivel mental. Estudiosos han demostrado que un niño con coeficiente intelectual de 60 es perfectamente capaz de aprender a leer.

Debe pensarse, en ciertos casos, en posibles trastornos de la vista. Son poco numerosos y fácilmente advertibles aparte de que en las escuelas se practica el examen de la vista ante cualquier dificultad que se observe en clase.

Hay un 5 % de trastornos hereditarios.

Hay un 80% de niños disléxicos a causa de trastornos auditivos asociados a desórdenes en la representación espacial y la lateralidad.

Son aquellos que sitúan mal los objetos con relación a su cuerpo. En la lectura fijan la vista en la palabra tanto más cuanta que intentan encontrar significados equivalentes en su vocabulario particular. El lenguaje oral se desarrolla a partir de una percepción auditiva global. El mismo modo de percepción interviene en la aprehensión visual durante el acto de la lectura, ya que la noción de espacio no puede disociarse de la de tiempo. El disléxico encuentra dificultades de análisis y síntesis en lo que percibe auditivamente, es decir, en el tiempo Y encuentra también dificultades para realizar con sentido preciso el análisis y síntesis de lo que percibe con la vista, es decir, en el espacio.

Los dos aspectos de la percepción: temporal y espacial tienen que ir asociados. La percepción sirve, entre otras cosas, para reflejar en el cerebro el mundo exterior y el cuerpo propio del sujeto. Es decir: la materia en movimiento. Ahora bien, el movimiento se efectua a la vez en el espacio y en el tiempo. Si restablecemos la percepción auditiva perturbada forzosamente se producirá una mejora de la noción de tiempo y como consecuencia, de la noción de espacio.

El oído de los niños afectados de dislexia no percibe, o percibe mal, la diferencia auditiva existente entre una letra que solo produce un ruido y la misma letra acompañada de un sonido.

Y ello en razón de que no oye, ni siente la línea melódica . Los ritmos tienen una extraordinaria importancia, y particularmente los ritmos de las palabras de la frase. Cuando hablamos, acentuamos. Toda frase lleva al menos una cierta parte de melodía, y a buen seguro una gran parte de acentuación en algunas palabras, en ciertas sílabas y en no pocos grupos de palabras (grupos rítmicos y grupos fonéticos).

A partir de un momento dado, las perturbaciones del oído sumergen al disléxico en una bruma auditiva. Para él la sucesión de palabras no es más que una especie de ruido constante sin significado alguno .

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