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Experiencia y observaciones en casos tratados

Principalmente, hemos constatado durante todos estos años de trabajo con la Terapia Tomatis, que es un método de estimulación y de maduración. Los primeros cambios que se observan son a nivel de personalidad y de comunicación. En las entrevistas con los padres son frecuentes los siguientes comentarios:

  • Comunicación: está más hablador, te cuenta más cosas. Antes no sabías porqué se enfadaba y ahora lo expresa, pregunta más, se interesa por todo.

  • Lenguaje: es más consciente de su dificultad y cuando le haces repetir pone interés y no se enfada, se expresa mejor, la estructura gramatical de la frase ha aumentado y su vocabulario también.

  • Atención: te escucha más cuando le hablas, antes le tenías que repetir 20 veces las cosas porque no te hacía caso, estaba en su mundo. Ahora está más conectado, participa más de la vida familiar, se le ve más tranquilo, aguanta más tiempo haciendo los deberes, se entretiene y juega él solo, antes había que estar siempre con él porque demandaba la presencia del adulto. En el colegio también observan que está más atento y que los periodos de trabajo son más largos, participa más en grupo, levanta la mano y en general su actitud hacia el aprendizaje es más positiva.

  • Seguridad: en el grupo notan que empieza a defenderse, antes era un niño que se dejaba llevar y que si le quitaban algo o le empujaban él solía apartarse y se ponía a llorar. Ahora empieza a rebelarse y se enfrenta a esas situaciones. En ocasiones pasan al otro extremo, de ser víctimas a verdugos. Es un proceso muy positivo a nivel madurativo aunque hay que saber reconducirlo para que poco a poco encuentre el equilibrio.

En casa también le notan más rebelde, protesta más y defiende sus derechos utilizando mucho el "¿Por qué yo?". Pasan de ser niños muy sumisos y manejables a demostrar su personalidad y querer imponer sus ideas. Es un periodo complicado para los padres a nivel educativo pero entienden que el niño ha dado un salto madurativo muy importante y que debemos tratarle de otra manera: el niño ha crecido en pocos meses y por tanto hay que darle más responsabilidades, escucharle más, respetar sus ideas dentro de unos límites, confiar más en él, etc.

  • Actitud hacia el aprendizaje: el niño empieza a estar más responsable hacia los deberes, sale de él ponerse a estudiar, se le olvidan menos los trabajos que tiene que hacer, o si tiene un examen lo dice, trae más a menudo la agenda bien apuntada, aguanta más tiempo sentado y en general le observan más centrado, antes no sabía ni en qué día vivía, era un despiste con patas.

  • Motricidad: si el niño presentaba dificultades a nivel psicomotriz, es frecuente escuchar de los padres: se cae menos, ha aprendido a bajar las escaleras él solo, a andar en bicicleta, en general es menos miedoso, etc.

En la escritura (psicomotricidad fina) también suelen producirse cambios después del primer periodo de estimulación: presenta un mayor control grafo-motriz, cambian de letra y aumenta la velocidad. Me comentan que el niño se preocupa más por la presentación, tiene menos tachones en los deberes y él mismo borra cuando le sale mal la letra.
En los niños que presentan déficit de atención con hiperactividad, se observa un mayor control de su impulsividad, mejor aceptación de las normas y pensamiento más flexible, lo cuál facilita la aplicación de programas de modificación de conducta.
Estos cambios se producen por la estimulación de la zona vestibular, la cuál es la responsable del equilibrio, del ritmo y de la coordinación motriz de nuestro cuerpo. En estos niños, el control vestibular es inmaduro, no corresponde a su edad y la estimulación facilita enormemente la reeducación posterior.

  • Lectura: tiene menos rechazo, pregunta el significado de las palabras desconocidas y se entera más cuando lee. Todo esto indica que el niño ha mejorado en la parte mecánica de la lectura y accede con más facilidad al contenido, lo cuál hace que esté más motivado porque la lectura empieza a tener sentido para él.

Cuando el problema se encontraba en la parte mecánica, los errores de omisiones, sustituciones, inversiones, saltos de línea y signos de puntuación, disminuyen a pesar de no haber trabajado directamente con el niño. Esto es debido al papel fundamental que tiene el oído en la lectura.

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